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viernes, 27 de mayo de 2011

¡No pierdas tus canicas! - John Maxwell

My amigo Dwight Bain me envió la historia de un operador de radio que escuchó por casualidad a un anciano aconsejando a un joven

"Es una lástima que tengas que estar lejos de tu casa y tu familia tanto tiempo" dijo. "Déjame decirte algo que me ha ayudado a mantener una buena perspectiva acerca de mis propias prioridades. Mira, un día me senté e hice un poco de aritmética. La persona promedio vive aproximadamente 75 años. Ahora entonces, multipliqué 75 por 52 y obtuve 3900, que es el número de sábados que la persona promedio tiene en su tiempo de vida.

"Me di cuenta de esto cuando tenía 55 años", continuó, "y para cuando había vivido más de 2800 sábados. Me puse a pensar que si vivía hasta los 75, tendría cerca de mil restantes para disfrutar”. Entonces contó que compró 1000 canicas y las puso en un tarro en su área de trabajo favorita de la casa. "Cada sábado desde ese entonces" dijo él, "tomo una canica y me deshago de ella. Me doy cuenta que al ver que las canicas disminuyen, me concentro más en las cosas que realmente importan en la vida. No hay nada como ver cómo tu tiempo en esta tierra se acaba para ayudarte a ordenar correctamente tus prioridades"

El anciano finalizó con estas palabras "Ahora déjame que te diga una última cosa antes de salir a desayunar con mi adorable esposa. Esta mañana, me deshice de la última canica del frasco. Creo que si sigo vivo para el próximo sábado, es porque se me ha concedido un tiempo extra".

No podemos elegir el que nos dejen vivir un poco más, pero sí podemos decidir qué hacer con el tiempo que tenemos.

martes, 5 de mayo de 2009

¿Adónde vamos?

Mayormente, los pasajeros que suben al colectivo saben adonde quieren ir. Por eso eligen tal o cual línea de colectivo, que – si no se desvía de su trayectoria normal – los llevará adonde necesitan irse. Parecida es la situación cuando uno sube al auto, normalmente lo hace sabiendo el destino, la dirección. Se revisa si hay suficiente combustible para llegar a tal lugar y si llevo la documentación correspondiente. Inclusive, si el viaje implica cruzar la frontera, hay algunas exigencias de documentación y de disponibilidad de dinero adicionales. Si alguien va forzado a un viaje, y no sabe ni siquiera adonde va, posiblemente se trate de un secuestro.

En los últimos años me parece que estamos como ciudadanía, y especialmente en el sector del funcionariado público ante una situación parecida: sin rumbo. En otras palabras, no tenemos un rumbo claro como país. Este problema empieza desde arriba, desde el mismo patrón: el Estado. No tenemos una política de estado, por lo cual no tenemos estadista – o al revés – al no tener estadista, no tenemos política de Estado. ¿Cuál es el rumbo, el destino al cual vamos, como país, en el ministerio, en la municipalidad?

Esta es una muestra palpable de que el liderazgo necesita ser reformulado en nuestro país, y los ciudadanos no solo valemos por el voto que depositamos cada tanto, sino que necesitamos ser custodios críticos y constructivos de lo que sucede con nuestros líderes. Existe una creciente inquietud, muy saludable por cierto, de que las personas que desean postularse a cualquier cargo de liderazgo, deben darse a conocer en muchas facetas de su vida. No los elegimos por su nombre y apellido, sino por lo que supuestamente son capaces de hacer o generar desde el liderazgo.

Conocer la Visión y Misión de una empresa o institución es muy importante para que todos los funcionarios sepan adónde vamos. Lo mismo debería suceder en el Estado y todas sus dependencias. De esa manera, inclusive no tendrá demasiado importancia cual es el nombre y apellido de los que ocupan los cargos de liderazgo; tendrán que hacer lo que se establece.

Mientras tanto, parece que estamos en un viaje sin norte. Por lo tanto, cualquier viento puede ser bueno, o malo; conforme a las expectativas de cada uno.

Gracias a Dios, tenemos ejemplos diferentes; como el de Aquel que vino a la tierra para mostrarnos con humildad y sacrificio que El vino, para que tengamos Vida, y Vida en Abundancia (Jesús). Ese viaje sí tiene un Líder que cumple, y un destino seguro: la Vida Eterna. Empecemos por lo más importante, y lo más seguro: creer en El. No nos defraudará. Y con su ayuda, emprenderemos los otros desafíos de formar Liderazgo Saludable para nuestro querido Paraguay.

Dr. Arnoldo Wiens